Ejercicios de escritura creativa para el insomnio callejero. La intimidad ha sido destrozada. Si has perdido el sueño, ahora perderás la palabra.
Estoy empezando a odiar este blog. El nombre ya me resulta viejo y me cuesta identificarme con él después de que intenté matarlo hace unos años. Lo peor fue tratar de revivirlo. A veces es mala idea resucitar, ya lo dijo Jesús. El problema de esto es que me cuesta decir lo que pienso. Ese miedo reverso a ser juzgada, a caer mal. En teoría sé que es un error, sé tú mismo y todo eso. Sé tú mismo. Tengo 30 años y muchas veces me levanto y todo da igual. Lo único que sé es que le gano a la muerte un día y que debo vivir. Sé tú mismo. Idéntica a tú misma. Lo estoy intentando por lo menos. Vaya que cuesta.

Luego de ocho meses estoy descubriendo las ventajas de ser mi propia jefa. Costó pero llegó ahora la cuestión será mantenerse. Una de las ventajas es que puedo dedicarme a mi casa a mi antojo. Hoy coloqué un artefacto de luz que heredé del escritorio de mi abuelo. Compré destornilladores y me subí a la mesa. El resultado fue bastante discutido, que parece una bailarina, un platillo volador, en fin. La cuestión es que mi abuelo está aquí, de otra manera, en forma de luz bajo consumo.
P.D.: otra de las ventajas del freelance es poder cocinar y comer en hora. Estrenamos la licuadora con un gazpacho andaluz. Delicioso.
* La foto está dedicada a Berna.

Este blog es de una lenta agonía. Nunca sé que hacer con él. Tal vez esto sea más profundo y en realidad no sé que hacer con mi vida, pero para divagaciones metafísicas está la almohada. Entonces, luego de perder los cimientos, todo se ha derrumbado, hay un extraño rumor que me conduce. Lo hace por mí y dejo irme.
Este blog es de una lenta agonía y de un tiempo a esta parte lo que tengo más valioso son las lecturas. Estoy terminando de leer El papa verde (1954) de Miguel Ángel Asturias, escritor guatemalteco y Premio Nobel en 1967. Es un libro para leer muy despacio, en el fondo es un culebrón. Cuenta la historia de Geo Maker Thompson, un estadounidense cuya riqueza es producto de las plantaciones bananeras que el mismo desarrolló en un país tropical. Despacio por lo barroco de Asturias, mucho lenguaje coloquial y abundancia de adjetivos, despacio por la cantidad de personajes que van pasando y las acciones que se van sucendiendo. Despacio por lo delicioso de leer:
"La costa es mujer que no suelta al que agarra; lo hace como sentir que se puede escapar, pero lo aprieta entre sus muslos. La costa es sólo muslos y por eso nadie se sacia en ella ni se hostiga, porque incita a la búsqueda de algo más que los muslos, pero ese algo no lo tiene; muslos y nada más. Los que se empeñan en conquistarla al fin caen vencidos, sin más ser que el bagazo, bagazo que se quema, se seca, húmeda costra de tierra que se hunde en el mar".
Y despacio ahora, que me quedan unos pocos hojas para rematarlo y como los despredimientos me cuestan, decirle adiós a Geo será decirle hasta pronto al universo mágico y absorbente de América porque me está esperando Yawar Fiesta de José María Arguedas.

Se mueven los cimientos. El blog Huanakauri nació inspirado en el libro El Huanakauri que Alberto Zum Felde escribió en 1917. En el hace un llamado a los americanos a pensar por sí mismos y dejar de mirar a Europa como fuente de inspiración y referencia. Entonces toma una leyenda de los incas sobre la fundación de Cusco y a través de ella, propone una viaje hacia nosotros mismos. Es un libro fácil de leer, con aires vitalistas robados a Friedrich Nietzsche, que más tarde Zum Felde negó. En ese momento, había descubierto mi Dorado. Veía la intención justa y decidí retomar su propuesta en un blog de con el mismo nombre. Mi sueño era entonces llegar al cerro Huanakauri, donde Manco Capac hunde la vara y nace el imperio para pensar por mí misma. Años más tarde llegué a Perú y me enteré que Huanacauri además de escribirse con "c" y no con "k", era un insulto, pero no lo tomé en cuenta. No me importó. Seguí pensando igual. Tampoco tomé en cuenta que Cusco se escribe con "s" y no con "z". Y hace unas semanas lo inevitable se cayó por su propio peso. Hay teorías que sostienen que la leyenda de la fundación de Cusco es una invención literaria del Inca Garcilaso. Conocí esas teorías a través de la web Jorge Juan y acá les dejó el link con el documental que la explica.
Forzar la realidad a nuestro gusto y continuar los errores que otros dan por ciertos, incapaces de desarrollar un espíritu crítico, es un defecto producto del orgullo. Creer que somos poseedores de la verdad porque sí y a partir de ahí, fundar un sistema equivocado, solo conduce a la mediocridad, al estancamiento intelectual, a la copia y pegue de errores. Incrédula del documental que Jorge Juan colgó, recurrí al libro de Felipe Cossio del Pomar, El mundo de los Incas (1969) donde cuenta la leyenda que explica el documental y que es recogida por Cieza de León. Conocida como el mito de los Ayar, ella cuenta que luego del diluvio, a 29 km de Cusco, desde un lugar llamado Tampu-Tocco salen cuatro hermanos llamados Ayar Manco, Ayar Cachi, Ayar Ucho y Ayar Aucca con sus respectivas parejas y estas asumen la dirección de los ayllus para conducirlos al valle de Cusco. En el camino empiezan a surgir rivalidades entre los hermanos y Ucho sube al cerro Huanacauri y lanza piedras con tal fuerza que abre quebradas y derrumba cerros. Sus hermanos celosos de su fuerza, urden un plan para matarlo. Lo mandan al Huanacauri con el pretexto de buscar la llama sagrada. Lo acompaña un hombre para ayudarlo pero que en realidad lo encierra en un cueva del Tampu-Tocco. Entonces los Andes tiemblan y caen varios cerros. Los hermanos asustados huyen a Tampuyuiso, donde tratan de fundar una ciudad y es cuando ven venir a Ayar Ucho volando por los aires. Ucho les dice que no teman, que construyan en el valle la ciudad de Cusco. Los hermanos obedecen y allí aparece de nuevo Ucho y les aconseja que en señal de soberanía cubran su frente con una borla. Luego queda convertido en huaca y su hermano, Ayar Manco, el más astuto funda Cusco y se transforma en el primer Capac. Los otros dos hermanos también se convierten en huacas de piedra, protectores de la ciudad.
Ahora, derrumbados los cimientos levanto de nuevo este blog. Leí por ahí que abandonarlo sería una picardía, ya lo hice una vez, no lo haré de nuevo.

Recuperación. Para eso nada mejor que buena comida entre amigos. Agradezco la buena onda de la albahaca, los tomates secos, el tofu y la mano de W. También agradezco a los huevos y la papa con la que L. hace la tortilla bien pero bien española. Agradezco el aceite de oliva y a las aceitunas negras. Agradezco un día más.

Disfruto del movimiento y mientras escribo voy arriba de un bus por la Ruta 1 hacia Montevideo, en donde también está mi casa. Los viajes transforman, tal vez de manera simple, pero la suma de los kilómetros a lo largo de tu vida, algo altera, algo pasa en movimiento que no pasa estando quietos, y yo prefiero moverme. Antes de subir al bus, tuve la oportunidad de pedir disculpas a quien se las debía luego de años. Es que ya no somos nenes, somos hombres y mujeres, me dijo. Tal vez debe ser la edad. Y ahora en movimiento agradezco la ocasión, algo que tiraba ya no tira.
P.D.: mientras escribo este post, hablo con Adrián Korol por Twitter. Otro viaje. Puedes seguirlo @akorol, es un tipo simpático. JA!

Esta imagen me la envió Anita B. desde Barcelona el día que nevó después de 20 años. Ya sabemos que el clima está alterado y ya sabemos que es culpa nuestra, después de todo parece que no entendemos que todo está conectado con todo. Gracias, Anita, espero verte pronto.

El mundo se ha complicado. No tenemos idea a dónde vamos a parar. Solo puedo seguir levantado mi muro de papeles, fotos y libros. La foto es de tu guitarra, está feliz de volverte a ver.

Resulta que los pegamentos, colas y pinturas son materiales que contaminan e incompatibles con un estilo de vida sustentable. Por lo tanto hay que suprimirlos de la vida cotidiana. Antes hay que explicarles a los padres lo malo que es seguir viviendo con formas de vida en contra de la naturaleza. Pensaba esto mientras miraba la tele, tampoco es que sea muy ecológica, solo me gusta mantener buenas relaciones con la naturaleza. Todos estos pensamientos a raíz del ataque masivo de spot y publicidad por el inicio de las clases, el jodido negocio de las cascolas y la vida sustentable que recién estoy conociendo. Se me lió todo. Hasta el arte.
* La imagen es una composición con una postal con un grabado de Santos Chávez, un artista mapuche que vale la pena conocer y una cascola que no recuerdo cómo terminó en mi escritorio.
Huanakauri ya fue. El viaje a Chile también. El verano también. Ahora, el blog de Lu.
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